CLARIDAD MENTAL Y EMOCIONAL

  La carrera de Educación Social la elegí y estudié de forma muy consciente tras dejar  Publicidad. Si si, publicidad! Soy muy inocente y realmente creía que podía cambiar la comunicación mediática y ponerla al servicio del bienestar personal y social. En poco tiempo me topé con la realidad de mi proyecto ilusorio y decidí cambiarme de carrera. Así que, convencida de que la educación formal o informal era el pilar del cambio disfruté estudiando. Tras la carrera, muchos pensaron que me desviaba de mi camino porque comencé a trabajar en centros deportivos y no con las supuestas personas que “necesitaban de la labor de un educador social”:     inserción laboral, sectores marginales, drogodependencias…

Sin embargo, yo veía necesidades en todas partes y con todas las personas. El paso del tiempo me lo ha confirmado: Aquellos que creemos “ser normales” tenemos unas carencias emocionales abismales, somos verdaderos discapacitados emocionales. Somos capaces de mandar miles de mensajes y emoticonos con diferentes caritas pero no podemos preguntar directamente a nuestro vecino, compañero o amigo: ¿cómo te encuentras?, ¿puedo hacer algo por ti?, no vaya a ser que nos responda y tengamos que lidiar con una lluvia de emociones ajenas. La desconfianza irradia por nuestros poros, abrazamos con miedo y a cuentagotas (no vaya a ser que se nos termine nuestro suministro de abrazos) y eso sí, sólo a quién creemos que nos lo devolverán en igual grado. Usamos máscaras sociales y actuamos continuamente para supuestamente protegernos pero, ¿de qué?. Buscamos todo aquello que nos separe que nos diferencie de los demás y nos olvidamos de disfrutar de aquellas semejanzas que nos unen y nos permiten aprender a respetar las verdaderas diferencias. Somos adictos a las tecnologías, a los falsos me gusta, a los títulos y a las apariencias. Nos sentimos estresados, ansiosos y tenemos miedo de cambiar cualquier cosa en nuestra vida apegándonos a personas, etiquetas, modas y trabajos…

Ahora repite que “somos normales” y no necesitamos herramientas de transformación, es decir de educación, formación y de desarrollo personal y social.

El Educador Social por definición debe ser capaz de evaluar las demandas para que las líneas de acción social y educativa sean las adecuadas. Así que, actualmente considero que en cualquier sector y ámbito puedo ejercer mi profesión, mi vocación.

Tras veinte años entrenando personas y formándome sin tregua en el plano físico he comprendido que el cuerpo es una puerta de paso hacia un cambio o transformación, puesto que es lo primero que comprendemos y paralelamente vienen los cambios mentales y espirituales.  Hoy en día sigo creyendo que la triada cuerpo- mente- alma componen la base del Ser y por ello sigo profundizando no sólo en el plano físico sino también en el emocional y mental. Esta observación me ha llevado a desarrollar un proyecto para entrenar de manera consciente tu mente y emociones buscando todo tipo de herramientas y dinámicas creativas y lúdicas que puedan ayudarnos a seguir desarrollándonos.

Si existen gimnasios para entrenar el cuerpo ¿por qué no crear espacios y momentos específicos para entrenar las demás áreas que forman parte de nosotros?

La demanda actual de esta sociedad que comienza a despertar y el deseo de elevar su nivel de consciencia es  más que patente. Muchos dejan de ser autómatas y deciden parar y observar para así descubrir el personaje y reconocer al actor que se esconde tras la máscara.

Quizás tú empezaste por cambiar pequeñas cosas, o como yo empezaste a cuestionarte y a decir o hacer aquello que guardabas antes y recuperaste así tu inocencia. Puede que quizás te permitiste empezar a abrazar sin miedo, a dar y agradecer sin esperar nada a cambio…

Cada cual lo siente y lo vive de una forma diferente y, sin duda es liberador. Si me comprendes es porque ¡ya lo has vivido! y sino tampoco pasa nada porque somos libres de vivir y sentir a nuestra manera, y eso es aún más enriquecedor para todos.

Atando cabos de mi propia trayectoria veo con claridad como los planes están bien trazados y yo sólo observo como actriz de este juego que es la vida.

Baila, canta, abraza, lee, llora, tira tu máscara a la basura o píntala, ama, patalea, grita, salta, corre, medita, da sin miedo y por igual…Acepta el cambio, Acepta la experiencia, Ama la vida, ámate!

 

ALMATE   Ama tu Alma

Lourdes de la Red

Diciembre 2016

 

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